
Un artículo de Carmen Velasco en Las Provincias de Valencia sobre los problemas de las librerías de viejo:
En Valencia, aún se encuentran libreros que mantienen su local en pie por pura resistencia económico-romántica, o bien, por cumplir con el legado familiar heredado. Normalmente mantienen sus puertas abiertas en el centro de la ciudad y más allá del antiguo cauce no existen. Fuera de esta frontera geoliteraria es difícil incluso encontrar una librería.
Las librerías, como todos, temen tener los días contados. De ahí que los libreros se hayan inventado dos iniciativas para reivindicar su espacio cultural y llamar la atención sobre sus escaparates. La primera es la celebración del Día de la Librerías que se quiere institucionalizar el último viernes de noviembre de cada año coincidiendo con el inicio de la campaña de Navidad (ya sabe, no hay mejor regalo que un libro). La segunda se llama ’Vine a la llibreria’, una campaña que perfila estos locales como «el primer impulso de nuestros sueños». (Leer en Las Provincias)
Arriba, una librería de viejo en Valencia
