
"...¡arrancarle un libro a un bibliófilo es como arrancarle un hijo! Es muy díficil elegir qué libro llevar, puesto que ninguno -ni siquiera los libros más innobles o innombrables- entrarán jamás en la categoría de ’libro descartable o canjeable o desechable’ así sea una bosta de principio a fin..." (Leido en "Las bibliotecas curvas" de Analía Pinto.
Curvas y desvíos)
En la imagen, "Les bibliophiles", una postal de la librería de E. Seguineau en La Baule, Francia. (
Sogni_hal. Flickr)