
Un extenso
artículo sobre archivos de escritores, que se han convertido con el tiempo en buenos o malos legados... En él hacen un repaso de los papeles de muchos autores del siglo XX. Así me entero del legado de Ortega Gasset (ejemplarmente gestionado), del de Valle-Inclán (siempre preocupante), del de Unamuno (con funcionamiento regular), del de Rubén Darío (dejado en manos del destino), del de Azorín (gestionado razonablemente)... Continuando con la generación del 27 y escritores americanos, Octavio Paz, Cabrera Infante o Córtazar. Para terminar con Cela (legado en litigio), Alberti (criticado por mala gestión) y Gil de Biedma (en manos de Carmen Balcells)... Todo un culebrón con los papeles que dejaron los escritores modernos. Con Góngora esto no pasaba.
Arriba, biblioteca de la Fundación Ramón Menéndez Pidal en el Olivar de Chamartín, asaltada el año pasado.